La Asociación Venezolana de Conciertos (AVC) fue fundada en 1940 con la finalidad de auspiciar el movimiento musical del país.

Esta institución recibió desde sus comienzos toda la cooperación y apoyo de los músicos venezolanos y extranjeros residentes en el país lo que les garantizo éxito desde el inicio de sus actividades; fueron muchos los artistas que ocuparon los escenarios de los Teatros Municipal, Nacional, Ávila, Boyacá y Ayacucho en Caracas y el Ateneo de Valencia. En los conciertos para solistas y orquestas siempre estuvo presente la Orquesta Sinfónica de Venezuela, la cual ha estado estrechamente ligada a la Asociación Venezolana de Conciertos durante toda su historia.

Además de la presentación de connotados recitalistas y organizaciones musicales venezolanos así como internacionalmente reconocidos, la AVC extendió sus actividades al campo de la Opera con la presentación de inolvidables temporadas que iniciaron el camino para restablecer la tradición de la ciudad de Caracas de contar con su temporada anual en forma regular. Creo a su vez el taller de Opera de Cámara para tratar de introducir al país en esta actividad.

Otra de las actividades de la AVC, fue la creación de la Escuela de Música “José Lorenzo Llamozas”, gran pedagogo musical cuyo recuerdo no se borra para las generaciones que le conocieron. Nace esta escuela como una preocupación de la AVC de darle una nueva orientación dirigida hacia la pedagogía y la docencia, de manera de formar nuevos venezolanos dentro del criterio de la música, con las técnicas de enseñanzas más avanzadas en esta materia. Fruto de esta actividad pedagógica, se abrió la Escuela Susuki para violín y piano, la primera en su genero en Latinoamérica, pues Venezuela fue el segundo país de Occidente en adoptar el método.

Unas de las principales metas de la AVC ha sido la de elevar el nivel cultural de la juventud, dándoles a conocer el campo de la música y, a través de este conocimiento, la posibilidad de desarrollar aptitudes que podrían utilizar tanto a nivel profesional como en el de grupo de aficionados, que con su asistencia a conciertos y a otros actos musicales, hacen posible el incremente del movimiento musical en el país.

Con motivo de esta inquietud se plantea la necesidad de crear un complejo educacional en el cual se logre integrar los cuatro pilares de las Artes como son la música, la danza, el teatro y las artes plásticas; es así como nace el Centro de Artes Integradas.