La relación arte / naturaleza ha tenido encuentros y desencuentros a lo largo de la historia. Sin embargo, la alusión a la naturaleza se mantiene como tema en el arte, pues, al fin y al cabo, es el escenario que nos rodea, así como ella en sí misma, es siempre motivo de contemplación y goce estético.
De una forma u otra, la naturaleza está presente en la obra actual de muchos artistas. Ha sido y sigue siendo referencia constante: para develar la riqueza de su belleza natural; como alerta cuando es agredida por algún impacto ambiental o, a la inversa, cuando pone el acento en destrozos existentes en el ámbito urbano. También se la ha fabulado para activar en nosotros la fantasía y la asimilación de lo imposible. En todas estas variaciones, las obras de arte tienen la potestad de activar nuestra capacidad de reconocimiento o deleite hacia lo natural.
Bajo esta premisa se ha organizado la presente exposición que hemos titulado Reinvenciones de la naturaleza. Con esta frase referimos tanto al poder imaginante que la naturaleza desencadena, como al que los artistas poseen al representarla. Tan fuerte es este poder que esta constante reinvención se ha mantenido a lo largo del tiempo. De este modo, hemos reunido para esta ocasión obras de Zeinab Rebecca Bulhossen, Rubén Falcón, José Antonio Fernández, Ricardo Gómez Pérez, María Teresa González, Isbecia Llavaneras, Ángel Marcano, Consuelo Méndez, Francisco Pereira, Pedro Tineo y Carlos Zerpa. Todos ellos, con su línea de pensamiento personal y medios expresivos utilizados, reinventan la naturaleza de diversas maneras.
Para concretar un tema tan amplio, hemos circunscrito la exposición a la representación del mundo vegetal y del mundo animal. El resultado ha sido revelador no sólo para la contemplación y deleite de las obras, sino para comprender conceptos subyacentes en cada una de ellas. Los enfoques y problemas plásticos planteados varían considerablemente entre estos artistas, heterogeneidad que es distintiva en esta muestra colectiva. La naturaleza, vista de este modo, sigue siendo una y a la vez infinita. Puede evocar situaciones sublimes o apagarse en la muerte. Todo ello forma parte del ciclo vital de la que todos los seres humanos formamos parte.

Texto de Susana Benko, curadora.

Investigadora de arte y curadora independiente. Miembro de la Asociación Internacional de Críticos de Arte (AICA-Venezuela).

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